Cascos Blancos y la Agenda para el Desarrollo Sostenible *

01 de Diciembre de 2015

Acaba de finalizar el período originalmente propuesto para cumplimentar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y se aprobó la nueva Agenda Mundial para el Desarrollo Sostenible (ODS), en septiembre de 2015 durante la 70ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

La Iniciativa Cascos Blancos, como herramienta de asistencia humanitaria propuesta por la Argentina que recientemente cumplió sus 20 años de avalada por el Sistema de las Naciones Unidas, ha tenido una íntima relación con aquellos ocho ODM y sin duda con los de la nueva Agenda, ya que los 17 puntos que han sido consensuados por los países, recogen parcialmente aquellos anteriores objetivos que aún no alcanzaron su cumplimiento absoluto a la par que agrega otros a la luz de la experiencia adquirida y las necesidades requeridas por la comunidad internacional.

Asistencia Humanitaria, como bien lo ha recogido el Diccionario Latinoamericano de Bioética publicado por la UNESCO, “… denomínase a la que se brinda a los pueblos que han sufrido una emergencia o desastre, sea originada por la naturaleza o por la acción del hombre (antrópica). Se extiende desde la crisis misma, durante el alivio, la rehabilitación y la reconstrucción, hasta instalar los cimientos de la cooperación al desarrollo que le sigue, en un proceso que se pretende en “continuum”. Se incluye en esta temática desde fenómenos de la naturaleza (terremotos, inundaciones, etcétera) hasta la lucha contra el hambre y la pobreza extrema, y la atención a las víctimas de los conflictos bélicos (refugiados, desplazados)”.

Cascos Blancos, en este contexto, cumple acabadamente con esos propósitos a la par que observamos que los de la asistencia humanitaria resultan coincidentes con los de la Agenda para el Desarrollo Sostenible.

En efecto, y sólo como ejemplo, podemos citar que:

a.    Erradicar la pobreza extrema y el hambre (ODM 1, ODS 1 y 2)

La problemática de la vulnerabilidad es central cuando se habla de Reducción del Riesgo de Desastres, lo que ha sido expresamente reconocido por el Marco de Sendai recientemente aprobado en Japón (marzo 2015). La Iniciativa Cascos Blancos precisamente fue originariamente presentada como “de Lucha Contra el Hambre y la Pobreza”, y con ese objetivo principal al cual se le adicionaron otros, fue aprobada por la Asamblea General de la ONU en el año 1994. La mayoría de las misiones que lleva realizadas contemplan con prioridad esta temática (p.ej., cultivo para autoconsumo en Armenia, en Paraguay, Cantinas Escolares en Haití, etc.). En ese contexto, también se ha firmado un Memorándum de Entendimiento con el Programa Mundial de Alimentos.

b.   Educación inclusiva, equitativa, universal (ODM 2, ODS 4).

Misiones conjuntas con UNICEF y una Carta de Intención firmada con la UNESCO, reafirman el interés de Cascos Blancos en el tema, lo que se expresó con nuestros Voluntarios tanto en El Salvador construyendo escuelas, como en Nicaragua y Panamá desarrollando programas de capacitación para docentes de comunidades aborígenes. A ello cabe sumar las capacitaciones a la Comunidad para el Voluntariado y los acuerdos de Cascos Blancos con universidades en todo el país.

c.    Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer (ODM 3, ODS 5).

Además de ser una temática que en todas las misiones Cascos Blancos se respeta, debe destacarse que nuestra propia Base de Voluntarios como el número de participantes efectivos en misiones, respetan absolutamente la igualdad entre los géneros (en cuanto a los porcentuales y niveles de decisión) como a la autonomía de la mujer en su grado de participación y actuación. Proyectos llevados a cabo en los Territorios Autónomos Palestinos, Líbano y Siria, los de capacitación en Centroamérica, Caribe y en Mozambique, sirven como ejemplo de ello.

d.    Reducir la mortalidad infantil y Mejorar la salud en todas las edades (ODM 4 y 5, ODS 3)

Son temas a los que Cascos Blancos ha otorgado prioridad en su accionar, en particular cuando de la atención de la Emergencia y los Desastres se trata. Baste como ejemplo la instalación del hospital de campaña en el terremoto que afectó Haití  como también en Colombia, donde incluso se atendió el nacimiento prematuro de un bebe cuya madre fue afectada por el desastre. La misma prioridad se brindó en la atención de los refugiados por la crisis de Kosovo, Angola.

e.    Garantizar la disponibilidad del agua y el saneamiento (ODS 6).

Las misiones de atención por las Emergencias y los Desastres Naturales, contribuyen desde el inicio a la provisión de agua potable para las víctimas, sabiendo de su importancia. Del mismo modo, la participación de voluntarios/expertos en agua y saneamiento para los campamentos como para las construcciones provisionales (última misión por los refugiados en Siria) así lo muestran.

f.     Reducir la desigualdad entre los países (ODS 10).

La activa participación de Cascos Blancos en la asistencia horizontal y sur-sur, a nivel global (apoyo a toda la región de las Américas, como en África y en Asia, como es el caso de Filipinas recientemente) se han caracterizado por ese intercambio entre países en desarrollo y los menos desarrollados buscando reducir las mutuas desigualdades.

g.    Lograr que las ciudades sean inclusivas, resilientes y sostenibles (ODS 11).

Cascos Blancos es protagonista no sólo a nivel nacional sino también regional, en la Campaña “Haciendo Ciudades Resilientes” de la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres de Naciones Unidas, a la par de coordina la Plataforma Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres que involucra a varias ciudades del país, entre ellas a la ganadora del Premio Sasakawa que es el principal a nivel mundial en este tema.

h.   Promover sociedades pacíficas e inclusivas (ODS 16).

La reconocida participación de Cascos Blancos, valorada por todas las partes involucradas, en las crisis de Palestina, Líbano, Libia, Siria, en la que se respetaron plenamente los principios rectores de la Asistencia Humanitaria Internacional entre los que se cuenta la no intervención en los asuntos internos de los Estados, la imparcialidad y la neutralidad, se han hecho siempre promoviendo la paz y la resolución diplomática de los conflictos, como Argentina misma lo propone en su reclamo por Malvinas.

i.     Revitalizar la asociación mundial para el desarrollo (ODM 8, ODS 17).

La Iniciativa Cascos Blancos ha buscado permanentemente la creación de redes que permitan optimizar recursos y evitar la superposición de esfuerzos. Desde los Memorándum de Entendimiento con Voluntarios de Naciones Unidas, UNESCO, PMA y ACNUR, como asimismo los de carácter regional con la OEA y el BID, el apoyo permanente del PNUD y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más las acciones coordinadas en terreno con diversas Agencias y Programas del Sistema de Naciones Unidas como también con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los organismos de cooperación de diversos países y Organizaciones No Gubernamentales (Comité Internacional de la Cruz Roja, Federación de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, etc.), muestran que Cascos Blancos comparte plenamente este Objetivo de las Naciones Unidas y hace esfuerzos en pos de ello.

La interrelación, entonces, entre la Iniciativa Cascos Blancos desarrollada por el Ministerio de Relaciones y Culto de Argentina en tanto no sólo herramienta de asistencia humanitaria sino de política exterior para la vinculación con los pueblos y mucho más con aquellos hermanos en necesidad, tiene una estrecha relación con el propósito de Naciones Unidas del cumplimiento de una Agenda Mundial que haga posible el Desarrollo Sostenible.

Encarando ello, además, a través del Voluntariado capacitado y organizado como columna central y promoviendo el desarrollo de las propias capacidades locales mediante un sistema participativo, Cascos Blancos ha merecido encomiables elogios por parte de la comunidad internacional como lo comprueban las numerosas resoluciones de Naciones Unidas que a su favor se han dictado y que también llevaron a que nuestro país definitivamente lo adoptara como una verdadera política de Estado.

* Por Carlos Zaballa, de la Comisión Cascos Blancos

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