Enfoque

La visión de Cascos Blancos sobre las crisis humanitarias provocadas por los desastres está basada en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, que fue aprobado en la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, en marzo de 2015. El Marco de Sendai es el instrumento sucesor del Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015.

Los desafíos en el horizonte instan a fortalecer el entendimiento de que los riesgos de desastres constituyen un asunto no resuelto del desarrollo y que deben ser interpretados en función de las vulnerabilidades múltiples y multidimensionales que padecen nuestras comunidades.

La pobreza y las desigualdades generadas por los efectos de la globalización económica en las comunidades y sus territorios constituyen los principales factores de vulnerabilidad social aumentando los riesgos que amenazan a la humanidad. En este contexto, se hacen cada vez más urgentes y necesarias las alianzas entre las agendas de reducción de riesgos de desastre, de desarrollo sostenible y de cambio climático.

Siendo conscientes de que cualquier estrategia global tendiente a reducir los riesgos de desastres deberá tener en cuenta la responsabilidad indelegable e irrenunciable que detentan los Estados, se adoptan medidas específicas en todos los sectores, en los planos local, nacional, regional y mundial, con respecto a las siguientes cuatro esferas prioritarias:

1-Comprender el riesgo de desastres.

2-Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para gestionar dicho riesgo.

3-Invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia.

4-Aumentar la preparación para casos de desastre a fin de dar una respuesta eficaz, y “reconstruir mejor” en los ámbitos de la recuperación, la rehabilitación y la reconstrucción.

A partir de la adopción del Marco de Sendai, se abrió un nuevo capítulo en relación a la cooperación internacional para reducir el riesgo de desastres, considerada como elemento vital en el apoyo a los esfuerzos que realizan los países en desarrollo. Esto se refiere a que se les proporcionen mejores medios de aplicación, incluidos recursos suficientes, sostenibles y oportunos mediante la cooperación internacional y las alianzas mundiales para el desarrollo.

A su vez, uno de los conceptos que rige el enfoque de Cascos Blancos – y que coincide con el actual entendimiento de la comunidad internacional, si bien bajo otro nombre – es el de "desastre socionatural". De esta forma se sustituyó a la categoría de "desastre natural", entendido como un fenómeno impredecible e inevitable.

La inclusión de la comunidad en todos los procesos, con un verdadero protagonismo de las organizaciones de la sociedad civil y la organización de los cuerpos locales de voluntarios, completó la visión de la cuestión de la asistencia humanitaria. Se trata de un modelo opuesto al de la asistencia dirigida que abarca el riesgo como natural, inevitable, imprevisible y, en concreto, que excede la capacidad de las naciones para hacerle frente.

Con un enfoque transversal y democrático de la asistencia humanitaria, Cascos Blancos respeta la soberanía de las naciones y busca colaborar con las comunidades de una manera en la que éstas no sean meras víctimas potenciales, sino se conviertan en actores en las distintas etapas de la gestión integral del riesgo.