Historia institucional

Cascos Blancos tiene su origen en 1994, en la Comisión de Lucha contra el Hambre y la Pobreza, un cuerpo civil internacional creado por la Presidencia de la Nación para combatir esa emergencia social.

Este organismo marcó el inicio de la participación de los países en desarrollo en la asistencia humanitaria internacional, que hasta entonces era reservada a países donantes, e introdujo el empleo del voluntariado como un cuerpo profesional especializado.

Ese mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó y aprobó a la Comisión como Iniciativa, denominándola Cascos Blancos e incorporando a su agenda la respuesta a los desastres causados ​​por el hombre o la naturaleza, los conflictos y las situaciones de emergencia de todo tipo.

Así fue que la Comisión Cascos Blancos extendió su alcance a otros aspectos incluidos en el concepto de emergencia humanitaria compleja. Adoptó como propósito el apoyar las actividades de la ONU en la esfera de la asistencia humanitaria de emergencia y en la rehabilitación, reconstrucción y desarrollo en momentos de transición. Además, se estableció que la Comisión tendría que actuar bajo los lineamientos del Departamento de Asuntos Hemisféricos (la Oficina de Coordinación de la Asistencia Humanitaria -OCHA-, desde 1998) y trabajar operativamente con el programa de Voluntarios de Naciones Unidas (VNU), que es el que moviliza personal para las misiones.

Desde entonces, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha renovado su apoyo a la Iniciativa cada tres años, destacando la importancia de la experiencia argentina en la atención de las crisis humanitarias, a través de la organización de los cuerpos de voluntarios. El respaldo más reciente fue dado en la 70° Asamblea de la ONU, en 2015.

A nivel regional, en 1995, la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó la Iniciativa Cascos Blancos, contribuyendo a su consolidación. Luego, aprobó resoluciones que dieron lugar a un sistema de apoyo para las actividades de Cascos Blancos en las Américas, incluyendo un Fondo Especial Cascos Blancos. Cabe destacar que la OEA ratifica la Iniciativa cada tres años.

En 1999, al trabajo desarrollado junto a la OCHA y a VNU se sumó la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD), la plataforma del sistema de Naciones Unidas que promueve vínculos y sinergias para la coordinación de actividades de reducción de desastres.

En 2000, Cascos Blancos se convirtió en un organismo dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y con esto se incorporó un cuerpo diplomático de carrera a su estructura de personal.

A partir de 2003, se reformuló el esquema de trabajo de la Iniciativa, posibilitando la asistencia horizontal en coyunturas de crisis o emergencia socionatural, es decir, más allá del desastre natural, y abarcando situaciones de deterioro o colapso social de distinto tipo.

En 2007, con el objetivo de garantizar que la reducción del riesgo de desastres sea una prioridad nacional y esté dotada de una sólida base institucional para su aplicación, la República Argentina creó su Plataforma Nacional para la Reducción de Riesgos de Desastres (PNRD), co-coordinada por la Comisión Cascos Blancos. Cabe destacar que la PNRD se desarrolló según los lineamientos de la EIRD.

La continuidad del trabajo con la ONU permitió la consolidación de Cascos Blancos a lo largo de los años. Numerosas resoluciones del organismo reconocieron el papel importante de la Iniciativa de los Cascos Blancos no sólo en la asistencia humanitaria sino también en el desarrollo de mecanismos que facilitan la gestión local de las emergencias, con la participación de las comunidades afectadas.