“La ayuda que uno da también vuelve”

11 de Mayo de 2016

Nicolás Monza tiene 36 años y es especialista en manejo de emergencias: logística y operaciones son su expertise.

Con genuina vocación de servicio, desde sus 17 años, Nicolás ha pasado por diferentes instituciones y ONG´s como voluntario. “Empecé enseñando computación en un hospital para chicos hipoacúsicos. Muchas de las actividades que hacía terminaban siendo eso: ir a ayudar gratis y me pagaban los gastos de traslado”, cuenta Nicolás, hoy convertido en Director de Asistencia Crítica en la Municipalidad de Almirante Brown.

Nicolás conoce Cascos Blancos desde 2006 cuando fue parte de una mesa de emergencia que reunía a diferentes actores involucrados. Más tarde, se convirtió por primera vez en voluntario de Cascos Blancos para la misión humanitaria de Túnez en 2011, donde trabajó en el armado de campamentos para refugiados.

Tras haber participado de varias misiones internacionales, Nicolás fue convocado como el jefe de la misión que se propone contribuir al aliviamiento de la crisis de refugiados generada por el conflicto en Siria. “Es la primera que voy a liderar un equipo y eso también es un gran desafío para mí”, afirma.

El equipo de Cascos Blancos – coordinado con ACNUR – trabajará en la construcción de campamentos de refugiados y montará una unidad sanitaria para brindar atención primaria. Además, Cascos Blancos enviará una donación compuesta de kits de higiene, sets de cocina, frazadas, carpas, pastillas potabilizadoras de agua y medicamentos.

El compromiso y entusiasmo de Nicolás se refleja siempre en sus palabras: “Ser voluntario significa ayudar sin esperar nada a cambio. Sin embargo, esa ayuda también vuelve. Vuelve en un gracias, vuelve en un dibujito. Y cuando uno está cansado y se da cuenta de los problemas cotidianos que uno vive… ese dibujito, por lo menos a mí, me pone contento.”

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