Argentina junto a Haití
A las 16 y 53 del martes 12 de enero de este año, la tierra tembló a solo 15 kilómetros de Puerto Príncipe. Con una fuerza superior a los 7 grados en la escala de 10, el sismo prácticamente destruyó la capital de Haití. La ciudad quedó arrasada, sin agua ni luz eléctrica y con el 20% de los edificios derrumbados, incluyendo decenas de miles de viviendas, la catedral, el palacio presidencial, la sede de la ONU, hoteles y escuelas... Polvo, muerte, heridos, escombros…

El propio presidente del país caribeño, René Preval, estimaba el pasado 21 de febrero que el número de muertos podría ascender a 300.000, eso sin contar los centenares de miles de heridos de distinta gravedad, las 250.000 casas destruidas con cerca de tres millones de desplazados, y la infraestructura poco menos que destruida. Pocos segundos bastaron para terminar de devastar a un país que viene siendo azotado por inclemencias no solo socionaturales. La catástrofe sufrida por Haití ya es considerada como una de las más graves de la historia que, a las irreparables vidas humanas perdidas, agrega un costo superior a los 14.000 millones de dólares para su reconstrucción.

LA RESPUESTA

A los pocos minutos de confirmado el desastre y su magnitud, el gobierno de la República Argentina puso en marcha un Comité de Crisis, dependiente de la Presidencia de la Nación e integrado por los ministerios de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Defensa, Desarrollo Social, y Salud. El dispositivo permitió despachar en menos de 48 horas el primer avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, con una delegación encabezada por el Presidente de la Comisión Cascos Blancos, Embajador Gabriel Fuks, e integrada por médicos emergentólogos y expertos logísticos, junto a toneladas de  elementos quirúrgicos, medicamentos varios, alimentos, sistemas de comunicación portátiles, catres, carpas y carpas silo y pastillas potabilizadoras de agua.

24 horas después decoló un segundo Hércules con 6 médicos, 1 logista y 2 asistentes sociales a bordo, quienes trabajaron en coordinación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la ciudad de Léogane, situada a 40 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe y epicentro del terremoto. La aeronave también transportó una planta potabilizadora de agua, 5 baños químicos, 1t de medicamentos e insumos médicos donados por empresas privadas. También se concretó el traslado de un equipo de 5 perros de rescate con sus instructores, a solicitud del gobierno del Uruguay.

La coordinación logística del operativo de acción humanitaria, a cargo de Cascos Blancos, recibió distintos ofrecimientos de donaciones. El 21 de enero, por vía marítima se enviaron 150 toneladas de arroz donadas por la empresa Adecoagro. Del mismo modo, se despacharon suministros ofrecidos por las gobernaciones de las provincias de San Juan, Córdoba, San Luis y Mendoza y de asociaciones civiles, particulares y empresas.

AEROLINEAS ARGENTINAS SOLIDARIAS

Con posterioridad se alcanzó un acuerdo con Aerolíneas Argentinas, que posibilitó el envío gratuito de personal humanitario e insumos en los vuelos que la compañía estatal realiza a República Dominicana. De ese modo, no solo se facilitó la ingeniería económico financiera del operativo sino que, además, se constituyó una ruta rápida y eficaz para llegar a un país que durante muchos días mantuvo su aeropuerto colapsado. Una vez en territorio dominicano, el traslado hasta Puerto Príncipe se realizó por vía terrestre o marítima.

El primer envío realizado en ese marco, se concretó el 30 de enero con el desplazamiento de  4 voluntarios Cascos Blancos, expertos en logística y manejo de suministros, en respuesta a la convocatoria de la Oficina Panamericana de la Salud, junto a 5 toneladas de insumos médicos, un generador eléctrico y bolsas para cadáveres. Los siguientes 4 viajes solidarios, que se extendieron hasta el sábado 27 de febrero, desplazaron 25 toneladas de suministros, compuestos por carpas –prioridad planteada por el presidente Preval-, alimentos y pastillas potabilizadoras.

Paralelamente, y en el marco de la coordinación del trabajo entre CASCOS BLANCOS y la OPS, se dispuso el envío de 6 fisiatras y kinesiólogos que trabajaron en el hospital de la ciudad haitiana fronteriza de Fond Parisien y en la localidad dominicana de Jimaní, con víctimas del terremoto.

LA ATENCION MÉDICA

El grueso del personal sanitario trasladado a Haití se constituyó en la localidad de Léogane, ubicada a 40 km de Puerto Principe, en una zona devastada por el sismo con aproximadamente 10.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, sobre un total de 140.000 habitantes.
Gracias al equipamiento disponible -carpas, baños químicos, generadores eléctricos, planta potabilizadora de agua, además de los insumos médicos- se instaló un hospital de campaña destinado a brindar medicina de primera atención, en el predio de una cancha de fútbol del lugar. El equipo trabajó durante 15 días, la primera semana constituyó el único sistema hospitalario operativo en el lugar y concretó una atención de aproximadamente 2500 pacientes. Posteriormente sumaron sus esfuerzos un hospital cubano, uno venezolano, Médicos sin Fronteras y un equipo alemán. Cuando se produjo el recambio de médicos, paramédicos y logísticos, las instalaciones de campaña quedaron montadas y los nuevos responsables de las mismas comenzaron a atender las patologías correspondientes a la nueva etapa.

TRASLADANDO LA SOLIDARIDAD DE PROVINCIAS Y EMPRESAS

De mil formas, impactados por el volumen de la tragedia que padecían los hermanos haitianos, los argentinos no tardaron en reaccionar y en expresar de manera concreta sus ganas de ayudar. Además de las donaciones que se centralizaron para hacerlas mucho más eficaces y eficientes y, en particular, pertinentes con la situación que se vivía a la distancia, mucha empresas privadas y los gobiernos provinciales decidieron estar presentes a la hora de mitigar los daños causados por el terremoto.

De ese modo, los aviones puestos a disposición del puente aéreo trasladaron insumos donados por distintas dependencias de los gobiernos de provincias argentinas como Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis y Santa Fe, junto a suministros aportados por universidades nacionales, laboratorios, bancos cooperativos, empresas alimenticias y de refrescos, cooperativas agrarias, transportistas y otros donantes privados. Distintos grupos confesionales y sus mutuales también acercaron su apoyo y, rápidamente, esos insumos llegaron a Haití y fueron distribuidos entre quienes los necesitaban.

TRIANGULACION DE LA COOPERACION ESPAÑOLA

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) decidió triangular parte de su acción humanitaria hacia Haití a través de la Cancillería argentina. De ese modo, ejecutó a través del dispositivo logístico compras de insumos específicos, adquiridos en el país, por un valor de 250.000 euros, que llegaron a destino a través de los mecanismos mencionados. A esas partidas se sumaron 20.000 raciones de  sopas deshidratadas elaboradas por la Cooperativa PROSOL de Huacalera, provincia de Jujuy, que cuentan con el apoyo de la Agencia.

El apoyo español, en triangulación con la Argentina, también fortalece la presencia en Haití del Programa Pro-Huerta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), suma el esfuerzo de los expertos que se trasladan a Haití a la tecnología avanzada destinada a la producción de semillas, con el compromiso de personal y voluntarios del país caribeño.

HERRAMIENTAS DE ASISTENCIA HUMANITARIA

Un mes después del terremoto, la mayoría de los organismos y agencias, gubernamentales y no gubernamentales, presentes en Haití desde el primer momento del desastre, comenzaron a evaluar la culminación de las acciones de primera respuesta, y la consecuente preparación e inicio de la etapa de rehabilitación y reconstrucción.

En consonancia, la Argentina decidió trabajar, de manera  específica y concreta, en las líneas que son de requerimiento del Gobierno haitiano y de los organismos internacionales que trabajan en coordinación con él, y atendiendo a los recursos, capacidades y disponibilidades que el país se encuentra en capacidad de brindar con calidad y eficacia.

Esa decisión comprende los siguientes rubros:

  • DONACIONES

Se continuará respondiendo a requerimientos concretos del Gobierno de Haití y de organismos internacionales que trabajan en coordinación con él.

  • SALUD

De acuerdo a la evaluación de daño sanitario realizada por los equipos médicos de Cascos Blancos, se propone la realización de tres proyectos específicos, destinados a paliar las situaciones más apremiantes detectadas: envío de insumos para atender amputaciones, discapacidades, etc., con capacitación de personal local para la fabricación de prótesis de tecnología básica; elaboración y puesta en marcha de un plan de contención psicosocial a los afectados por el desastre, y desarrollo e implementación de un programa de Salud Comunitaria destinado a la prevención de epidemias, información sanitaria básica a la población, con formación de los actores comunitarios destinados a llevar adelante el programa

  • VIVIENDA, INFRAESTRUCTURA CONEXA Y ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

Análisis de propuestas que, eventualmente, puedan abarcar desde la instalación misma de las carpas -teniendo en cuenta que los asentamientos levantados provisionalmente, en muchos casos, se convierten en “definitivos”-, hasta introducirse en la plena etapa de rehabilitación/reconstrucción. Relevamientos. Recuperación del patrimonio arquitectónico y documental y de monumentos históricos. Organización comunitaria para la reconstrucción y producción e intervenciones habitacionales inmediatas y nuevas construcciones.

  • SEGURIDAD ALIMENTARIA

Intensificación de programas destinados a la generación de sus propios alimentos frescos de huertas y granjas por parte de familias y entidades de las comunidades afectadas, a través del aporte de insumos básicos, asistencia técnica y capacitación.

  • LOGÍSTICA Y COORDINACIÓN DE LA ASISTENCIA.

A pedido del gobierno haitiano y de los organismos que coordinan sus acciones con el mismo, se continuará trabajando en la gestión eficaz de suministros en emergencias con aplicación del sistema LSS/SUMA; diseño, armado, administración y coordinación de campamentos; logística en operaciones de asistencia humanitaria; sostenimiento de las operaciones de los equipos de especialistas desplegados en terreno y capacitación y entrenamiento de voluntarios, formación de equipos y redes.

  • ORGANISMOS INTERNACIONALES

En función de la demanda de los organismos internacionales que trabajan en coordinación con el Gobierno de Haití, se continuará con el envío de expertos voluntarios específicos, tal como se viene realizando con OPS o en respuesta a solicitudes como la formulada por UNICEF para la realización de censos de la población infantil.

MECANISMOS DE COORDINACIÓN REGIONAL

Con vistas a las etapas de rehabilitación, reconstrucción y desarrollo de Haití, la Argentina remarca que es el propio Gobierno haitiano quién fija las prioridades de acción posteriores al desastre. En este momento del proceso, que implicará, además una probable y larga continuidad de las condiciones de emergencia (sanitaria, habitacional, alimentaria, etc.)  es probable que se discutan a nivel internacional, dos modelos diferentes de  implementación:

  • Uno de características vertical, intervencionista y con inmediata tercerización a grandes empresas, como ha sido el encarado por ejemplo en Irak;
  • Otro que siga las prioridades que fije el gobierno local apoyado por el sistema multilateral, que prevea una alta participación de la comunidad en su desarrollo.

Es este último el que Argentina reiteradamente ha planteado en casos similares, coincidente con la práctica de la asistencia humanitaria que viene desarrollando. Dentro del Marco de Acción de Hyogo, nuestro país contempla una amplia participación de la población local, con  énfasis en la prevención, gestión local del riesgo y fortalecimiento de las comunidades. Las acciones de prevención y mitigación son elementos vitales, del mismo modo que se destaca el apoyo a las capacidades locales y la participación de la comunidad en el diagnóstico de los problemas y en el diseño de las herramientas de prevención y respuesta, que son las que permiten el desarrollo de una cultura de prevención efectiva y un manejo integral del riesgo. Se considera que la pobreza y la inequidad social son las principales causas de la vulnerabilidad.

La República Argentina tiene un liderazgo hemisférico en materia de asistencia humanitaria, reconocido tanto por la ONU (que ratificó el respaldo a la Iniciativa Cascos Blancos en su última Asamblea General), como por la OEA y por los actores internacionales que intervienen en situaciones de catástrofe. En el marco del MERCOSUR, ha impulsado la creación de la Reunión Especializada de Reducción de Riesgos de Desastres Socionaturales, la Defensa Civil, la Protección Civil y la Asistencia Humanitaria (REHU).

A través de Cascos Blancos, se estableció una alianza estratégica con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), con la que se está preparando la "III Reunión Regional de Mecanismos Internacionales de Asistencia Humanitaria Internacional", que se realizará en Buenos Aires durante el primer semestre de 2010 y dará continuidad a las reuniones de México (2008) y Brasil (2009) sobre el tema.

El terremoto de Haití, lejos de cambiar la agenda de debate regional, obliga a los países, los organismos subregionales y las agencias internacionales a analizar todas estas consideraciones e intentar acordar mecanismos de coordinación de la acción y la asistencia humanitaria de estas características.

 

Cascos Blancos impulsa el debate regional
El debate sobre los modelos de asistencia humanitaria avanza con fuerza en el Continente y el nivel de acuerdos entre los principales países que trabajan el tema es alto y de calidad. Muestra de ello es la importancia y coincidencia de los foros que abordaron el tema, tanto en los máximos organismos pertinentes de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como en los encuentros organizados por el gobierno brasileño y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en Florianópolis, y por el Sistema Económico Latinoamericano y la Secretaría Ejecutiva Iberoamericana en Caracas y Ciudad de Panamá. En cada uno de esos escenarios de primer nivel Cascos Blancos se hizo presente con su propuesta de construcción de un mecanismo de coordinación regional de asistencia humanitaria.

El debate actual gira alrededor de las formas de trabajo y coordinación ante las problemáticas de la prevención y la respuesta frente a situaciones de desastre. Se discute la pertinencia de desarrollar la asistencia dentro del Marco de Acción de Hyogo 2005-2015, con participación de la comunidad, prevención, gestión local del riesgo y fortalecimiento de las comunidades, a diferencia de los modelos basados en la imposición vertical del desarrollo de acciones de asistencia dirigida, metodología subsidiaria de la “intervención humanitaria” y la “doctrina de seguridad nacional”.

En ese marco, la diplomacia argentina, a través de Cascos Blancos, ha presentado a nivel regional su propuesta de revisión de normas regionales específicas, con búsqueda de facilidades jurídicas nacionales (aduanales, migratorias, impositivas, de transporte, etc) y concreción de acuerdos que permitan agilizar y facilitar los mecanismos centrales de la asistencia humanitaria internacional. Con muchos puntos de coincidencia con los países de la región, se analiza la coordinación de dispositivos de prevención y respuesta, el fortalecimiento de las estructuras nacionales, la capacitación y transferencia de técnicas y aprendizajes, además de la elaboración de una matriz de coordinación de asistencia humanitaria y la organización de una estructura regional para la gestión eficaz de los suministros durante las emergencias.

Los avances en la Organización de los Estados Americanos

El pasado 25 de septiembre, el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Consejo de Desarrollo Integral del organismo, dejaron conformado el Grupo de Trabajo de sus Estados Miembros, bajo Presidencia de la Argentina.

La primera reunión del Grupo, tendrá lugar durante el mes de diciembre en Washington y aprobará el mandato y el curso de acción a desarrollar a lo largo de 7 reuniones de trabajo, con la participación de los países, organismos subregionales, expertos y agencias especializadas del sistema multilateral. Entre otros elementos, se abarcará la revisión de normas e instrumentos jurídicos interamericanos sobre desastres socionaturales y asistencia humanitaria; el relevamiento de los organismos interamericanos, internacionales, regionales y subregionales vinculados con la problemática de desastres y asistencia humanitaria y sus mandatos específicos sobre estas temáticas, de los actores nacionales con proyección regional e inserción multilateral que brindan asistencia humanitaria y de normas y acuerdos sobre inmunidades, fueros, seguridad y asuntos migratorios del personal de la asistencia humanitaria. También se ocupará de la revisión de normas, acuerdos y protocolos de acción, nacionales y regionales, sobre cuestiones aduaneras y facilidades impositivas y de tránsito de los medios necesarios para el envío y recepción de la asistencia humanitaria.

El informe diagnóstico del Grupo de Trabajo tendrá carácter propositivo y servirá de apoyo a la presentación de una propuesta de coordinación, actualización y redefinición de los mecanismos e instrumentos vinculados con la asistencia humanitaria hemisférica, que contribuya  a facilitar la operativización de la ayuda, con eficacia y eficiencia.

Durante el encuentro constitutivo, representantes de Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos, Grenada, Guatemala, Jamaica, México, Nicaragua, República Dominicana, Saint Lucia, Uruguay y  Venezuela, el Secretario General Adjunto y el Director del Departamento de Desarrollo Sostenible de la Organización, destacaron la importancia del trabajo a desarrollar por el futuro Grupo. Previamente, el Presidente de la Comisión Cascos Blancos, Embajador Gabriel Fuks, abrió la sesión con una presentación de las ideas y propuestas de acción de la Argentina hacia el Grupo de Trabajo. El mismo, a propuesta de México, aprobada por unanimidad, quedó bajo la Presidencia de la Argentina.

Reunión en Florianópolis

El gobierno brasileño y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), organizaron del 2 al 4 de septiembre en Florianópolis, Santa Catarina, Brasil, la II Reunión Regional de Mecanismos Internacionales para la Asistencia Humanitaria.

Asistieron representantes de las protecciones civiles, cancillerías e iniciativas nacionales de la mayoría de los países de América Latina y El Caribe, y autoridades de organismos internacionales y regionales, La delegación de Cascos Blancos, encabezada por su Presidente, el embajador Gabriel Fuks, tuvo a su cargo la exposición sobre los mecanismos de asistencia humanitaria en el MERCOSUR y la coordinación del panel sobre “Sistemas de Información nacionales y regionales”, en el que expusieron OCHA, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el gobierno de México.

Tras tres días de exposiciones y debates, se aprobó la Declaración de Florianópolis, que apunta al desarrollo de una herramienta virtual que permita, de manera “expeditiva, efectiva y transparente”, poner a disposición de los países una lista con demandas prioritarias de asistencia humanitaria y un listado de las posibilidades de asistencia por parte de los donantes. También se decidió la construcción de un manual de difusión de normativas, reglas, protocolos y procedimientos internos, a los cuales recurrir para encuadrar la asistencia humanitaria internacional, incluyendo los aspectos aduaneros para el envío o recepción de insumos humanitarios.

Los productos acordados en Florianópolis, serán presentados en la III Reunión, que tendría lugar en Buenos Aires en el primer semestre de 2010.

Encuentros en Caracas y Panamá

Por iniciativa de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) y el Gobierno de México, se organizó en la capital de Venezuela el II Seminario sobre Dispositivos de Atención ante Desastres Naturales: Experiencias de la Región Andina y Cono Sur, durante el 3 y 4 de septiembre pasados. Los mismos actores, desarrollaron una actividad semejante los días 15 y 16 de Octubre en Panamá, dirigido hacia Centroamérica, el Caribe y México. Las reuniones, dieron  cumplimiento a los mandatos conferidos por los Jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países que se reúnen anualmente en la Cumbres Iberoamericanas.

Entre los participantes del seminario se encontraron los representantes de los Sistemas Nacionales de Gestión de Riesgos de los países Andinos y del Cono Sur, nucleados en la Asociación Iberoamericana de Organismos Gubernamentales de Defensa y Protección Civil; los mecanismos subregionales Andino de asistencia humanitaria (CAPRADE), de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) y la Agencia Caribeña de Gestión de Emergencias por Desastres (CDEMA); y las delegaciones de los países del MERCOSUR, la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático (RIOCC), delegados de organismos internacionales con presencia regional como la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID).

Los encuentros profundizaron el análisis y la reflexión sobre la viabilidad del establecimiento de un dispositivo simplificado de respuesta ante los desastres de origen natural, la identificación de mecanismos de cooperación nacionales y regionales para facilitar y la agilización  de la cooperación internacional en casos de desastre, particularmente las normativas y regulaciones nacionales para permitir el acceso de la asistencia humanitaria y la cooperación en situaciones de emergencia. También avanzaron en el análisis de la factibilidad de crear un fondo solidario de emergencia, destinado a enfrentar los desastres y en la definición de “los principales elementos” que deberían conformar la estrategia iberoamericana y caribeña para la atención de emergencias, la gestión del riesgo y la prevención de desastres. La delegación de la Iniciativa Cascos Blancos, encabezada por su Coordinador General, el Ministro Carlos Alberto Villalba, tuvo a su cargo la apertura del panel Cono Sur que, junto al representante uruguayo, pasó revista de los avances en el marco del MERCOSUR alcanzados durante la Cumbre de Asunción de julio de 2009.

El Mercosur se organiza

Durante la última Cumbre del MERCOSUR, llevada a cabo en Asunción, Paraguay, durante el mes de julio pasado, los presidentes y cancilleres de la región decidieron expresar su postura sobre la problemática de la gestión de riesgos y asistencia humanitaria.

Declaración presidencial

Los Presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay aprobaron una declaración específica que busca contribuir en el logro de acuerdos que permitan avanzar en materia de asistencia humanitaria, reconociendo que, ante el incremento de los desastres socionaturales en la región, adquiere una trascendencia fundamental la necesidad de socializar, agilizar y fortalecer tanto la prevención como la respuesta ante estos fenómenos.
Los mandatarios coincidieron en la importancia de los lineamientos del “Marco de Acción de Hyogo” y enfatizaron la importancia de incorporar la gestión local del riesgo en la agenda pública de los países de la subregión, fomentando la participación comunitaria organizada, de modo que los propios beneficiarios cooperen en las diferentes actividades de prevención, mitigación y atención de desastres. Por otra parte, dispusieron el establecimiento de un mecanismo institucional de coordinación, cooperación y deliberación que permita sistematizar la experiencia subregional y generar mecanismos para prevenir y atender los efectos de los desastres socionaturales, a la vez que genere relaciones institucionales permanentes, entre los organismos e instituciones competentes en la materia.


Reunión Especializada de Reducción de Riesgos de Desastres Socionaturales, la Defensa Civil, la Protección Civil y la Asistencia Humanitaria (REHU)

En función de los objetivos acordados por sus Presidentes, los Cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay decidieron crear la “Reunión Especializada de Reducción de Riesgos de Desastres Socionaturales, la Defensa Civil, la Protección Civil, y la Asistencia Humanitaria del MERCOSUR (REHU)”, como ámbito de consulta y concertación permanente dentro de la estructura orgánica del bloque, en un esfuerzo para propiciar una mayor interrelación a fin de consolidar y profundizar el proceso de integración y coordinación.

Formarán parte de esta REHU la Comisión Cascos Blancos y la Dirección Nacional de Protección Civil, Argentina; la Coordinación de Acciones Internacionales en Combate contra el Hambre (CGFOME) y el Sistema Nacional de Defensa Civil (SINDEC) del Brasil; la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) del Paraguay y el Sistema Nacional de Emergencias (SNE) del Uruguay.

La creación de este dispositivo constituye un hito en el camino hacia la consolidación de un mecanismo de asistencia mutua dentro del MERCOSUR, asignatura pendiente en el ámbito del Cono Sur, y pretende encolumnar los esfuerzos hacia la construcción de mecanismos de coordinación y cooperación entre los sistemas nacionales de gestión de riesgos y asistencia humanitaria, y en la adopción e implementación de políticas regionales desde una perspectiva integral.

 

     
 
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