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Existen distintas formas de encarar objetivos semejantes. Una de ellas es la organización de la comunidad en función de la detección de sus propios problemas y en camino hacia la solución de los mismos.
Frente a objetivos que comparten los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, y a la búsqueda de herramientas comunes de prevención y respuesta, la región trabaja en los últimos años en el desarrollo de un nuevo modelo de cooperación solidaria, sustentado en la construcción de grupos integrados por los propios actores sociales de las situaciones de crisis y emergencia social, individuos y grupos activos en la búsqueda de soluciones frente a los problemas a los que deben enfrentarse, junto a los sectores especializados en esas temáticas.
La herramienta central de este modelo de trabajo es el voluntariado, especialmente en su núcleo básico, que es el voluntariado local, unidad a partir de la que se pueden construir cuerpos zonales, nacionales e, incluso, internacionales.
Frente a situaciones humanitarias críticas, la tarea principal de Cascos Blancos consiste en contribuir a la organización de esos voluntariados, específicos y locales.
La gestión del Voluntariado involucra:
1. Selección y reclutamiento de voluntarios a través de diversos mecanismos.
2. Formación de equipos según requerimientos de las misiones. Contempla las exigencias técnicas y socio-culturales de la misión y los perfiles y atributos de los voluntarios.
3. Capacitación a través de talleres realizados en terreno a fin de consolidar la comprensión de la misión a ejecutar y su sentido humanitario.
4. Seguimiento de las acciones: durante el desempeño de las tareas, CB está en contacto permanente con los voluntarios para verificar el avance y desarrollo de las actividades.
5. Base de Datos: mantenimiento y actualización periódica de los registros para confirmar la continuidad del interés de los voluntarios e incorporar a nuevos integrantes.
Nuestro modelo de trabajo también impulsa la incorporación de:
Sectores juveniles al Voluntariado, terminando con las prácticas de marginación y descompromiso de las que muchas veces es víctima esta franja de la sociedad. Su inclusión permite, además, contar con la natural energía juvenil para que sirva de motor al accionar solidario del futuro.
Diferentes experiencias sociales de respuesta exitosa a las crisis, elaboradas por sus propios protagonistas. La comprensión de la problemática que los afecta, la articulación de los recursos existentes con las necesidades de transformación y la capacidad de transmisión de esas acciones, constituyen elementos determinantes para que se incorporen a la construcción del nuevo modelo de acciones y de voluntariado solidario.
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